Cuando pasas de 40 años y no tienes hijos
Updated: Oct 18, 2020

Mi plan era estar casada a los 25 años, quería dos hijos, un nene primero una nena después. A esa edad tuve un novio con el que planificaba casarme, pero me estaba engañando y lo supe, así que terminé la relación. Llevo 17 años sin tener una pareja. He conocido personas que podrían ser buenos prospectos, pero no ha pasado de una amistad. Creo que Dios me ha guardado de sufrimientos o de la persona equivocada en todos estos años. La gente trata de hacer el trabajo de celestina, buscándome pareja. Inmediatamente ven a alguien soltero, me peguntan a ver si me interesa. Siempre contesto lo mismo: “Dios me lo tiene que mostrar a mí y confírmame, a su vez mostrarle a mi amado”. Entonces me dicen que soy muy exigente. A veces te sientes peor por la insistencia. En ocasiones, hacen comentarios de que a los solteros hay que casarnos pronto. Es como si a las personas le incomodara mi estado civil.
Hubo un tiempo en el que estuve ansiosa porque veía que pasaban los años y todos se casaban y creaban sus familias y yo seguía esperando. Ya pasé la etapa de estar desesperada, pero tengo mis momentos. Anhelo una familia le digo al Señor: “Acuérdate de mí”. Confieso que la Navidad es la época más difícil porque hay reunión familiar para abrir regalos y aun no tengo una familia. Cada 31 de diciembre veo que se acaba un año más y no tengo lo que anhelo, pero continúo creyendo. Le pido a Dios que le permita a mi mamá ver a mis hijos. Cumplo años el 22 de diciembre, así que tengo diciembre como un indicador de lo que ha sucedido cada año. En la despedida de año 2017 le dije: “Señor estoy aquí para aprender, dime lo que tengo que hacer para comenzar a ver el cumplimiento de todo lo que has hablado a mí corazón, y tener mi familia”. Pienso en que la ciencia dice que no debes pasar de cierta edad para poder tener hijos porque es un riesgo. Siempre le he pedido a Dios, que en medio de lo que hablan, Él sea mi doctor porque Él me creó. No ha estado en mis manos. No es que sea exigente. No busco una lista de requisitos, espero en Dios, deseo a alguien que ame a Dios y sea familiar. Todavía tengo momentos en los que lloro porque no ha llegado la contestación a mi oración, aunque oro con nombres y apellidos. Necesito Su confirmación. Siento que este es mi año, pero no es en mi tiempo es el de Dios. Todos los días le pido a Dios “Dame tu tiempo y tolerancia, sé que no es cuando yo diga”. Lo más importante es tener paciencia. Yo anhelo tener una familia y creo que Dios pone deseos en nosotros porque Él los va a conceder. Si yo quiero Dios quiere.
Ahora me doy cuenta que, aunque pensaba que sí, no estaba preparada para tener una familia a los 25, que he estado en un proceso, necesario, para poder vivir en pareja conforme a la voluntad de Dios. Por eso no creo que seleccionar a alguien porque él es soltero y yo también deba ser mi curso a seguir. Dios me lo tiene que mostrar a mí y a él que tiene intenciones de que seamos pareja. Cuando viví sola me di cuenta de que tener familia es una responsabilidad distinta.
Actualmente, me encuentro con dos corrientes de comentarios. Unos que me dicen que estoy bien sola, que no tengo responsabilidades, a mi edad ni a quien atender, como si fuera una ventaja. Los otros me dicen que a mi edad no debo estar pensando en pareja, ni en hijos. Nunca falta el “¿No tienes hijos?” “¿qué edad tú tienes ya?” Como si dependiera de mí. ¡No es que yo quiera, no tengo pareja! No se trata de tener hijos con cualquiera, se trata de tener una familia duradera, mi pareja idónea. Cuando una persona va a hacer un comentario sobre mi soltería o el hecho de que no tengo hijos debe entender que está entrando en un área privada de mi vida, que debe ser cuidadosa en cómo lo va a expresar y dejar saber cuál es su intención.
A los que están esperando, a los que no han alcanzado la paz en el proceso, les digo que sólo Dios puede dar la paz en la espera, la confianza de que Él puede y quiere darnos lo mejor como Nuestro Padre que es. Si no has recibido lo que esperas el tiempo no ha llegado. Si te desesperas y quieres tomar la decisión de adelantarte puedes perder la verdadera bendición que Dios tenía reservada para ti. Pide, que Dios concede las peticiones de tu corazón. Insiste, persiste en la oración y vas a notar que cada día tu fe crece. Yo sé que Él me va a dar el deseo de mi corazón, pero no cuento los días ni minutos, porque entonces permito que llegue la frustración, me distraigo y cuando llegue tal vez no lo vea.





















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